Nuestras Practicas

¿En qué piensas cuando escuchas la frase «disciplinas espirituales»? ¿Piensas en una lista de tareas para realizar? ¿En rituales aburridos y carentes de vida? ¿En monjes y monasterios? ¿En una experiencia o éxtasis súper- espiritual? ¿O por el contrario piensas en una vida cristiana normal? O tal vez en algo más. A lo largo de la historia de la iglesia las personas se han involucrado en disciplinas espirituales, prácticas y ritmos sagrados. Un primer ejemplo de ello lo tenemos en el estilo de vida que tenía Jesús.

Viendo la vida y las enseñanzas de Jesús en los evangelios podemos observar la manera en la que tenemos que vivir. A través de determinadas prácticas damos cabida a que el Espíritu de Dios y la Palabra de Dios nos transformen en personas de amor, gracia y verdad. Vivir las cuatro prácticas (congregarse, crecer, dar e ir juntos) a través de disciplinas espirituales es una forma de «permanecer en la vid» (Juan 15). Esta es una manera de dirigir tu atención a Dios en cada momento a lo largo de tu día. Se trata de alinear tu corazón con el de Él, alinear tus deseos con los de Él, y recibir y compartir Su amor.

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