SERMONES

Cuando experimentamos el poder del Evangelio, este nos transforma. Lo viejo ha pasado; lo nuevo ha llegado. Hemos dejado atrás una antigua manera de vivir y abrazamos el nuevo camino que Jesús nos mostró. Ya no vemos las cosas como antes. Todo cambia.
Somos profundamente conmovidos por la gracia y la misericordia que se nos han dado por medio de la obra de la cruz. Y es por esta razón —por el poder del Evangelio obrando en nosotros— que elegimos ser una iglesia que se reúne, crece, da y va, juntos. Esta es la respuesta vivida del Evangelio actuando en nosotros.












